Santo Domingo.- Cada 6 de noviembre la República Dominicana conmemora el 182 aniversario de “Día de la Constitución”, nacimiento legal de la patria recordando el momento exacto en que la soberanía conseguida en la gesta independentista del 27 de febrero de 1844 se transformó en institucionalidad civil mediante la creación de una norma suprema para todos los ciudadanos.
Más allá de los decretos y los días feriados, esta fecha reviste una importancia histórica profunda debido a que representa el momento exacto en que la naciente soberanía dominicana se transformó en institucionalidad y orden civil.
Sin embargo, la trayectoria de la «Ley de Leyes» dominicana no ha sido lineal; su evolución dibujó el retrato de un país histórico atrapado entre los ideales de libertad y las ambiciones personalistas de poder.
Nacimiento de la Constitución
La conmemoración encuentra su raíz el 6 de noviembre de 1844 en la provincia de San Cristóbal, donde tuvo lugar la primera Asamblea Constituyente, inspirada en los modelos de Estados Unidos y Francia, para organizar administrativamente el nuevo Estado, consagrando derechos civiles fundamentales como la abolición de la esclavitud y la libertad de expresión.
Su objetivo primordial era ambicioso y se basaba en organizar administrativamente el nuevo Estado, establecer la clásica división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y consagrar derechos civiles sagrados como la abolición de la esclavitud y la libertad de expresión.
No obstante, el nacimiento de la Carta Magna estuvo marcado por la fuerza militar cuando el general Pedro Santana exigió la inclusión del polémico artículo 210 para obtener poderes absolutos y dictatoriales, creando desde el primer día una fuerte contradicción entre el idealismo constitucional y el autoritarismo real.
A lo largo de sus 182 años de historia republicana, la Constitución dominicana ha sido modificada en un total de 40 ocasiones, convirtiéndose en una de las leyes sustantivas más reformadas del continente americano para responder habitualmente a los intereses continuistas del gobernante de turno.
La reforma integral del año 2010 representó un salto institucional sin precedentes al consagrar los derechos fundamentales modernos y estructurar el Tribunal Constitucional como el máximo guardián responsable de proteger la Carta Magna frente a cualquier intento de vulneración legal.
Recientemente, la enmienda número 40 promulgada a finales de 2024 marcó un hito al incluir cláusulas pétreas inviolables diseñadas estrictamente para impedir que futuros mandatarios logren alterar las reglas de elección presidencial en beneficio propio, garantizando así la alternancia democrática.
Importancia
Lejos de ser un simple pedazo de papel, esta normativa suprema actúa como el escudo primordial de los ciudadanos frente a los abusos del propio Estado, reafirmando siempre que la verdadera soberanía reside única y exclusivamente en el pueblo dominicano.
