Santo Domingo.- El Pleno de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), encabezado por su juez presidente, Henry Molina, juramentó a un grupo de 120 jueces y juezas ascendidos y promovidos en su jerarquía, en un acto en el que fue reconocida la trayectoria, estudio y el compromiso ético de los magistrados y magistradas que asumen nuevas responsabilidades en el sistema de administración de justicia.
Durante la audiencia de juramentación, el magistrado Molina destacó la independencia y valentía de los jueces y juezas, quienes además de trabajar arduamente para combatir la mora judicial, les ha tocado decidir casos sometidos a una intensa atención pública.
Asimismo, felicitó a los jueces y juezas ascendidos y recordó que la autoridad conferida mediante el juramento impacta directamente la libertad, patrimonio y las relaciones interpersonales de la ciudadanía.
En ese escenario, Henry Molina destacó el rol fundamental de los equipos de apoyo, secretarías y abogados ayudantes que permiten convertir el esfuerzo judicial en una respuesta efectiva.
“Reconozco su valentía para ejercer esa función, la independencia se demuestra al escuchar a las partes, valorar las pruebas y motivar la decisión, incluso cuando el resultado pueda ser impopular. La crítica forma parte de la vida democrática; corresponde recibirla con respeto y preservar la libertad de juzgar conforme a la Constitución y las leyes”, expresó Molina, subrayando que la igualdad ante la ley debe garantizarse tanto a quienes tienen notoriedad pública como a los ciudadanos anónimos que acuden a los tribunales.
El magistrado hizo un balance de los avances alcanzados desde 2019, resaltando la labor sostenida para enfrentar la mora judicial, la adaptación durante la pandemia y la reorganización de los despachos.
En el plano de la carrera judicial y el bienestar de los servidores, destacó la implementación del modelo de escalafón y la mejora en las condiciones salariales, lo que incluyó la movilidad progresiva por desempeño de excelencia.
Asimismo, resaltó la modernización de la evaluación del desempeño mediante sistemas digitales y la formación continua impulsada por la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ), a esto se sumó el fortalecimiento del fondo de retiro, pensiones y seguridad social, junto con la adopción del Código de Comportamiento Ético para guiar la función judicial.
